TEA: De Colectivo a Comunidad
TEA de Colectivo a Comunidad

TEA: De Colectivo a Comunidad

Un espectro tan amplio como el TEA, trae consigo muchos desencuentros entre personas y familias que aún perteneciendo al mismo colectivo, tienen realidades muy diferentes.
Deberíamos tener siempre presente que Tu realidad no es la realidad del otro aunque  tengan diagnósticos similares, antes de censurar y  tirar piedras de un lado al otro del Espectro porque sus opiniones y vivencias no estén de acuerdo con las nuestras.

Los titulares que circulan en prensa y redes sociales parecen acrecentar la incomodidad de unos contra otros, pues de un extremo aparecen las que tienden a mitificar al TEA como sinónimo de genialidad y en el otro, las que lo hacen ver como una tragedia.

Una pequeña con un CI superior al de Einstein, el niño de 9 años que fue aceptado en la universidad y aspira a ser neurocirujano, o el peque que a pesar de haber presentado retraso en la aparición del lenguaje, hoy domina 5 idiomas, son una realidad inalcanzable para los demás. Fuera de los grandes titulares, los padres de niños «funcionales» se preguntan una y otra vez «¿De qué vale que todos los maestros te digan que tienes un hijo muy listo, si nadie lo quiere en su clase porque no regula su conducta?».

Y contrasta aún más con la realidad de los padres cuyo hijo adolescente no habla y se autoagrede, o con la madre que pide consejo para que su niño de 6, logre controlar esfínteres; con la constante denuncia de discriminación a escuelas en qué rechazan o condicionan  a los chicos con TEA porque sus maestros «no están preparados para atender niños con autismo», o con el adulto que a pesar de su capacidad, no logra conseguir trabajo por falta de habilidades sociales.

En la realidad hay personas con TEA aceptablemente adaptados y otros muchos que no han encontrado su sitio.
En la realidad, muchas madres se preguntan si existen apoyos como los que se ven en las series de televisión americanas, algunos padres aspiran a que su hijo logre adaptarse como Shaun Murphy o encuentre un grupo de amigos genios como en The Bing Bang Theory, y otras  madres prefieren cambiar el canal porque la realidad que viven en contraste con la pantalla, duele.
En la pantalla, se ignoran los esfuerzos del día a día de personas y familias y se deforman realidades en aras de lo que vende, por poco común que en la realidad sea.
En las redes, adultos autistas se pronuncian en contra de las madres que opinan por sus hijos, y las madres defienden que son»la voz de aquellos que no hablan» o hablan muy poco.

Las notas de prensa nos estremecen no sólo por lo que dicen, sino por cómo son compartidas. Un ejemplo, ante la promesa de un implante que estimule la actividad cerebral con el que exista alguna posibilidad de tratar el autismo, un joven cuyos conflictos personales desconocemos, comparte la nota con un «¡Ya me van a curar!»🥺, mientras otra chica arremete contra los «NT que tratan como enfermedad todo lo que no entienden».

Detrás de cualquier tratamiento debería estar el interés legítimo de mejorar la calidad de vida de las personas tanto como el respeto a su esencia.

Noticias de bullying, abuso, suicidio, autoagresión, y discriminación, por desgracia abundan.
Y mientras unos trabajan arduamente por la visibilización del TEA, otros muchos se quejan de que los apoyos no son suficientes, y otros tantos hacen negocios a expensas de la desesperación y la falta de información.
Y es que todavía no llegamos al punto en que el TEA nos haga ser más que un colectivo, una comunidad.
Una comunidad para trabajar juntos por la visibilización, la concientización, el respeto a los derechos y la aceptación de las personas TEA. 

Porque sin aceptación de las características y diferencias propias del Espectro, no hay INCLUSIÓN.


Si pedimos tolerancia y respeto a los demás, comencemos por brindarla nosotros mismos.

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