Los desórdenes de la alimentación en los Trastornos del Espectro Autista
Problemas de alimentación en el TEA

Los desórdenes de la alimentación en los Trastornos del Espectro Autista

Educación Especial MAS+

Por: María Angelina Silveyra Baquedano

Uno de los problemas que se presentan de forma generalizada en los niños con Trastornos del Espectro  Autista son los relativos a la alimentación. Este hecho genera una gran cantidad de consultas por parte de las familias hacia los profesionales de la Comunicación Humana, por los evidentes riesgos para la salud y el desarrollo del niño. Desafortunadamente, no siempre obtienen respuestas efectivas y unicamente se topan con exigencias y culpas.  Existe un gran abanico de posibilidades por las cuales un niño diagnosticado con TEA tiene problemas alimentarios: desde hiper a hiposensibilidad; hiperselectividad, problemas de masticación; problemas de comunicación; bajo tono muscular maxilofacial; problemas sensoriales; problemas digestivos; estreñimiento; diarrea; alteraciones producidas por la medicación; ansiedad; intolerancias y alergias; halitosis; aerofagia(1), sin contar que muchos de estos problemas pueden aparecer de forma simultánea, o unos ser consecuencia de otros.

La prevalencia de los desórdenes alimenticios en niños y niñas con TEA es elevada,  según las últimas revisiones podemos hablar que este tipo de desórdenes se presentan en alrededor del 90% (Kodak & Piazza, 2008) de los niños y niñas con TEA, desde casos muy severos a desórdenes leves. Alrededor del 70% de los casos son considerados como hiperselectivos (Twachtman-Reilly, Amaral & Zebrowsky, 2008). 

Para tomar en cuenta:

  • Las alteraciones sensoriales suelen ser las más habituales.
  • Las alteraciones generadas por la conducta normalmente están relacionadas con inflexibilidad y rigidez.
  • A peor comunicación más probabilidad de que el niño desarrolle problemas de alimentación. 
  • En muchos casos los diferentes problemas se mezclan entre si, es decir: un problema sensorial aumenta con uno conductual, un problema médico aumenta la irritabilidad, que desemboca en el incremento de conductas restrictivas, etcetera. 
  • Bajo tono muscular en la zona maxilofacial genera ausencia de masticación.
problemas de alimentación

(1) Aerofagia.  ingesta excesiva de aire en el tracto digestivo, especialmente durante las comidas, que puede provocar síntomas de distensión abdominal y dolor.

¿Cómo enfrentar los trastornos de alimentación en los niños con TEA? 

  • Ante todo ¡Paciencia!
  • La constancia y la perseverancia deben estar siempre presentes.
  • Preservar su salud, crecimiento y desarrollo es la prioridad.
  • El evento de la comida debe ser un momento placentero. Deja el trabajo sensorial para el espacio terapéutico.
  • Busca asesoría de un especialista en Comunicación Humana que tenga formación y experiencia en alimentación terapéutica.
  • Trabaja con la integración sensorial del cuerpo en general. 
  • La intervención se diseña para cada individuo. No hay recetas mágicas.
  • La intervención debe abordar diversos hitos, tales como: comunicación, integración sensorial, memoria, atención, entre otros.
  • Es muy importante  analizar previamente los hábitos alimenticios del niño y de su familia para poder  establecer la estrategia que mejor se adapte a sus necesidades.
  • El uso de apoyos visuales y anticipación es una gran herramienta. 
  • Hay que definir claramente cuales son los gustos del niño y cuales los comportamientos restrictivos. 
  • Forzarlo a comer no resuelve la situación. Incluso puede empeorarla.
  • Procurar que el niño no coma nada fuera de los horarios establecidos para las comidas. 
  • Procurar no caer en darle lo que le gusta, bajo la premisa de “no dejarlo con hambre”.
  • Cuidar el entorno y los estímulos al momento de la intervención. 
  • El primer objetivo a trabajar es lograr la permanencia en mesa y la instauración de la rutina. 
  • El cumplimiento de objetivos va a ser paulatino en tiempos y en alimentos. Poco a poco iremos incrementando el repertorio de texturas y alimentos. 
  • Es importante fomentar en todo momento la autonomía del niño permitiéndole gestionar alimentos por él mismo y utilizar los cubiertos de manera independiente. 
  • Nunca hacemos una intervención terapéutica con un niño hambriento. Necesitamos que se sienta motivado a probar, pero no queremos detonar crisis conductuales ni ansiedad. Durante la intervención terapéutica no importa si el niño escupe o no come, lo que necesitamos es que se sienta animado a experimentar. 
  • Hay ocasiones en que la falla en la integración sensorial causa “atracones” ya que los niños no perciben la sensación de saciedad. En ese caso hay que trabajar puntualmente el manejo de límites de conducta y los tiempos de masticación entre bocado y bocado así como la porción adecuada para su peso y talla. 
  • Tenemos que ser creativos para poder ir incrementando textura y temperatura. 
  • En caso de niños con poca tolerancia a la frustración o fallas en la regulación emocional, es recomendable usar técnicas de relajación previos a la hora de la comida.

María Angelina Silveyra Baquedano

Licenciada en Comunicación Humana egresada de la Universidad de las Américas, Maestrante de Educación Especial y Necesidades Educativas Especiales por la Universidad de Guanajuato.

Directora y fundadora de la Asociación Civil Educación Especial MAS+. Centro Escolar y Terapéutico desde hace 9 años.

Actualmente participa en Autismo Ciudad de México.

Ponente y capacitador en varios foros de Educación Especial y participa activamente en el Laboratorio de Investigación de Educación Especial MAS+

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