Autochequeo emocional en tiempos de cuarentena
Autochequeo emocional. Imagen de Lis de rêve para Autismo Ciudad de México.

Autochequeo emocional en tiempos de cuarentena

Por: Mirelle Vergara

Hubo un tiempo, que quien sufría de un ataque cardiaco tenía poca probabilidad de sobrevivir, porque básicamente ignorábamos los síntomas de quienes sufrían un paro cardíaco.

Los avances médicos comenzaron a identificar las señales de advertencia, como la presión en el pecho, el dolor en los brazos, los calambres intensos y la falta de oxígeno; y al empezar a advertir cuáles eran los síntomas, se fue previniendo más, porque se difundieron las señales, con lo que aumento la tasa de supervivencia de víctimas de ataques cardíacos.

Así que cuando uno descubre los síntomas de algo, tienes más posibilidad de impedir que uno se enferme o que ocurra una tragedia; por eso, recomiendan los expertos tener un chequeo médico de cómo estamos.

Los chequeos médicos a veces pueden resultar molestos pero son buenos porque el médico identifica algo que todavía estamos a tiempo de prevenir,  de redireccionar, de tratar o de medicar.

Así que en estos tiempos de cuarentena, haré a través de mis líneas mi mayor esfuerzo por brindarte una herramienta de autochequeo emocional de lo que creo es la patología y también el tratamiento; ya que al convivir, platicar, orientar y brindar acompañamiento terapéutico a diferentes padres a lo largo de mi vida, dejaba en evidencia la necesidad imperante que había en mí y en ellos: CALIDAD DE VIDA. Por eso creo que es indispensable hacernos un autochequeo como padres, para prevenir cualquier ataque directo al corazón.

Autochequeo:

 

¿Qué te parece si hacemos un autochequeo? ¿Te animas?

Iré desglosando 7 puntos básicos y tú irás identificando o palomeando mentalmente si te sientes identificado con alguno. ¿Lista, Listo?

1.- Extremo cansancio: vives fatigada(o) física y mentalmente como resultado de cuidar 24 horas 7 días a la semana a un hijo(a).  Te sientes agobiada(o) con las tareas de la escuela que piden en línea y que necesitas entregar en tiempo y forma, tareas que exigen los terapeutas que hay que trabajar en casa, las labores domésticas que implican más trastes, más ropa que lavar, que doblar, un desorden que no le ves fin, una despensa que se agota, el dinero que no alcanza y la falta de tiempo que tienes para ti.

2.- Constante estado de alerta en el que vives: se te hace tan normal estar siempre vigilando a tu hijo(a), no descansas, ni aún durmiendo. Se dice que una madre o cuidador mantienen un estado de alerta como un soldado en batalla, lo que impide descansar completamente y eso hace que estés en constante estado de estrés.

Estoy hablando de una alteración en nuestro Sistema Nervioso Central, en donde tenemos constantes pensamientos de miedo a que se haga daño, miedo a que te descuides y le pase algo, miedo a que se escape, rompa algo, lastime a alguien, entre otros.

3.- Ansiedad y preocupación (llevada al extremo, que va pegado también con el punto anterior). En tu cabeza rondan preguntas y enunciados como: «Tengo muchas cuentas por pagar», «no quiere dejar el pañal», o «tuve que regresar al pañal», «¿tendré suficiente dinero para la semana?», «¿tendré trabajo cuando regrese?»,  «¿podré seguir pagando las terapias?», «¿estaré haciéndolo bien?»,  «¿qué será de él cuando regrese a la escuela?», «¿cómo canalizo su ansiedad cuando nos la pasamos encerrados?», «Un día los vecinos pedirán una patrulla por el ruido», etc.

4.- Depresión (tener episodios constantes de mucha tristeza). ¿Sabías que cuando estamos cansados, (fatigados mental y físicamente), nos ponemos tristes,  a veces con muchas ganas de llorar, o de dormir o de desaparecer? Piensa por un momento, cuando una persona está con mucho dolor, un dolor  muy intenso, muchas veces lo que piensa es en la muerte, porque a veces no ve ayuda, no ve una salida.

5.- Irritabilidad (episodios cada vez más constantes de enojo). ¿Sabías que cuando estas fatigado, también puedes experimentar enojo?. Todo en un momento puede molestarte, a veces el llanto, a veces el ruido constante de algo, a veces el desorden,  a veces la falta de espacio, a veces las críticas constantes de tus vecinos que se quejan del ruido de tu hijo, o veces la falta de empatía de tus mismos familiares; que lejos de ser una ayuda, solo apuntan con su dedo tu estilo de crianza. Eso tarde o temprano en un encierro, cansa, te quita la sonrisa y te vuelve a la defensiva. Ahora te ponen loco ciertas cosas… ¿lo has notado? ¿lo has experimentado?

6.- Falta de concentración. ¿Has notado que te cuesta concentrarte en cosas importantes? De antemano sabes que eres una persona que te exiges mucho, pero has perdido totalmente tu independencia y sumado a eso duermes muy poco, a veces puedes tener insomnio y en otras hasta puedes quedarte dormida(o) en la mesa del comedor por lapsus de 5 minutos por el extremo cansancio, vives bajo mucho estrés lo que hace que se te olviden cosas, o donde las pusiste; tu rendimiento ya no es el mismo al de antes.

7.- Problemas de salud. Tienes constantes cefaleas o migrañas, tienes estreñimiento,  o quizá te han dicho anteriormente que sufres del síndrome del colon irritable, dolor del apéndice o de la vesícula, o problemas de hipertensión, puedes tener principios de diabetes, cardiopatías, o dolor en tus articulaciones, o peor aún la aparición de un cáncer.

¿Sabías que el estrés emocional continuo y crónico puede iniciar un proceso de cáncer porque va ligado a la inflamación, al sistema nervioso y a la aparición de un tumor maligno? Por eso es muy importante autoanalizarte y ver si presentamos los síntomas.

¿Te sentiste identificado con 3 o más de los síntomas que te presente?

¿Te sientes agotada(o), fatigada(o), en constantes estados de alerta, o quizá empiezas a sufrir de ansiedad, depresión y hasta sientes que has perdido tu sonrisa y todo te molesta, has perdido tu capacidad para concentrarte o quizá empezaste con problemas de salud?

Y dices, «si, si,  si tengo eso…»

Temo decirte que tu diagnóstico es: Síndrome del Cuidador

El Síndrome del Cuidador es un deterioro de la salud física, mental y emocional de una persona como consecuencia del agotamiento físico, emocional y mental al cuidar de otra persona (niño, joven o adulto). Es un desgaste progresivo y constante que se tiene ya sea en mayor o menor intensidad y que varía de acuerdo al grado de dependencia de la otra persona. Cuanto más es la dependencia, mayor es el grado del síndrome.

Has visto como los médicos, primero te deprimen cuando te dicen tu diagnóstico, pero luego te hacen la receta y te dicen tome este tratamiento y con esto se sentirá mejor. ¿Lo has notado?, así que quiero dedicarte mis últimas líneas para darte el tratamiento de lo que creo puede ayudar no sólo en estos tiempos de cuarentena sino en cualquier tiempo en que empieces a notar la aparición de estos síntomas.

   

 

Tratamiento

Tratamiento Emocional. Imagen de Lis de rêve para Autismo Ciudad de México

1.- Tomar una dosis de aceptación (no puedo con todo y necesito ayuda). Necesito reconocer que tengo algo, un diagnóstico (así como cuando te dicen que tienes diabetes, necesitas aceptar que lo tienes, darte el permiso de expresar tus emociones, y pedir ayuda, para modificar hábitos emocionales, alimenticios, rutinarios).

2.- Toma un jarabe de valor para delegar responsabilidades y asignar un cuidador secundario (un cuidador secundario es el encargado de hacer que el cuidador principal no decaiga, le proporciona oxígeno y evita que se acabe o desgaste el cuidador principal). En algunos casos puede ser tu pareja, o tus padres o alguna hermana, pero necesitas hablarlo, expresar la necesidad de ayuda y asignar una segunda persona. Recuerda que un día puedes enfermarte, caer en cama y nadie sabrá los cuidados necesarios de tu hijo si tú no delegas o capacitas a alguien para que entienda y conozca los cuidados de tu hijo(a).

3.- Toma una cápsula de autorregulación. ¿Sabías que el mayor desafío de un padre o madre, no es controlar el comportamiento de sus hijos, sino controlar el propio? Es por eso muy importante encontrar la forma en cómo te autorregulas. Así como nuestros hijos encuentran la forma de autorregular su ansiedad corriendo, brincando, haciendo movimientos continuos, nosotros también necesitamos encontrar la forma de autorregularnos en medio de tanto encierro, estrés o ansiedad. Quizá puede ser tomar una ducha de una hora después de que duerme, en donde no sólo bañarte te relaja, sino que no tienes prisa por depilarte o tallarte con calma.

Quizá puede ser salir a sentarte una hora en el patio trasero de tu casa,  en donde te des un espacio para ti, donde dejes por un momento las preocupaciones de las labores domésticas, o el orden de la casa, y realmente te relajes a respirar aire. Puedes sacar a tu niño a jugar con un balde de agua y que bañe a sus muñecos, (que no te importe por un momento si se moja), relájate y respira el aire. No tendrás visitas, así que no te afanes con el orden de tu casa por un momento.

Recuerda cada persona es diferente, tú te conoces, piensa cual puede ser una forma de autorregularte para aminorar esa ansiedad, esos pensamientos, ese estrés. Necesitamos actuar.

4.- Desintoxícate de pensamientos negativos y específicamente me refiero a pensamientos como «estoy sola», «nadie me quiere», «nadie nos ayuda». Puedes renovar tu mente, iniciando tu día estando agradecida(o) y agradecer que pronto llegará tu ayuda idónea pero mientras trabajaras para que tu hijo(a) pueda ser autosuficiente y requerir la menor ayuda posible.

5.- Desparasítate de familiares y personas que no te aportan ni a ti ni a tu hijo nada bueno. No necesitas escribir o buscar a familiares que no valoran tu presencia, que solo te critican y que no suman.

6.- Haz ejercicio dentro de casa. ¿Sabías que hay rutinas para casa,  que activan: el baile, o canciones didácticas en donde involucras a tu hijo y a ti para mover el cuerpo? También hay coreografías infantiles que puedes incluir como rutina antes de dormir, para liberar tensión y así tu descanso sea más renovador después de cansarnos de bailar y brincar.

7.- Inyéctate de redes de apoyo. Una red de apoyo puede ser unirte a un grupo de Facebook o un grupo de whatsapp de familias con chicos con autismo, eso no sólo ayuda cuando tienes duda sobre algo, sino también cuando necesitas acompañamiento y contención en caso de una emergencia emocional.

8.- Toma una tableta de “Hago lo que me gusta”, determina que te gusta hacer y dedícale unos minutos al día. Puede ser durante el día o al término del día, eso lo determinaras tú, pero ¡hazlo!, no sólo lo pienses.

9.- Toma una cucharada de sentido de humor, recupera tu sonrisa y tu gozo. ¿Cómo puedes hacerlo?, he escuchado que algunos les funciona ver un programa donde los haga reír, así que puedes empezar con eso. Si tú sonríes frente al espejo, aunque no lo sientas, le envías un mensaje al cerebro de que puede estar feliz y eso hará cambiar tu actitud frente al día.

10.- Y por último toma una cápsula diaria de agradecimiento por la noche y la mañana. Recuerdas ¿cuándo fue la última vez que diste gracias por tener vida, por tener alimentos, por tener un techo dónde dormir? Se dice que las personas más felices son las más agradecidas, y quizá después de todo habría que intentarlo, ¿no crees?

Sin duda hoy tienes tarea para reflexionar y acciones por hacer. Necesitas cuidarte para poder cuidar de otro. Necesitas recuperar tu salud física, emocional y mental para poder rendir esta carrera. Recuerda esta frase de Víctor Frankl que dice “nos pueden quitar todo en la vida, menos una cosa, la libertad de elegir como reaccionar ante determinada situación. Eso es lo que determina la calidad de vida que vivimos. No se trata de si somos ricos o pobres, famosos o desconocidos, sanos o enfermos lo que determina la calidad de vida, sino como nos relacionamos con estas realidades, qué significado les damos, qué actitud adoptamos ante ellas, y qué estado de ánimo les permitimos activar”.

No estás sola, no estás solo.

Recibe un abrazo

Mirelle Vergara

Mirelle Palafox Vergara es Psicóloga, madre de tres (uno con Autismo) psicoterapeuta de padres de chicos con autismo y conferencista. Dirige grupos de acompañamiento de manera presencial y en línea para padres, terapeutas y docentes, así como una página en Facebook con más de 65,000 seguidores.

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